¿SABÍAS QUE EXISTE EL “GEN VIAJERO”? ¿QUIERES SABER SI TÚ LO TIENES?

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¿Eres una persona inquieta que siempre está pensando en escapar a su próximo viaje? ¿Aprovechas las vacaciones y los ahorros para conocer mundo? ¿Llegas a un aeropuerto y te cosquillea el estómago de la emoción? Pues entonces es muy probable que tus genes sean diferentes al del 80% de la población.

Existe un gen viajero. Los científicos están seguros al 100% e, incluso, le han puesto nombre: DRD4-7R, o, para que sea un poco más sencillo, el gen Wanderlust. Este gen se asocia a los niveles de dopamina, un neurotransmisor que tenemos en el cerebro y que hace que disfrutemos más ante todo lo desconocido.

Si eres una persona inquieta, creativa, que siempre está pensando en su próxima escapada… entonces es bastante posible que formes parte del 20% de la población que está “contagiado” por ese gen viajero.

 

¿CÓMO SABER SI TIENES EL “GEN VIAJERO”?

Wanderlust es un término anglosajón que significa pasión por vagar, o, llevado al idioma de Cervantes, pasión por viajar. ¿Sabes si eres uno de los “afectados”?

Es sencillo. Si prefieres utilizar todo tu tiempo libre, tu presupuesto y tus esfuerzos en viajar, entonces lo tienes. No hay duda. Y a estas alturas ya sabrás que es adictivo. Porque viajar genera más dopamina en el cerebro, y la dopamina, entre otros aspectos, activa la felicidad. 

 

ALGUNOS AFIRMAN QUE LAS GRANDES MIGRACIONES SE PRODUJERON GRACIAS AL GEN VIAJERO

Dawn Maslar, bióloga de la universidad de Kaplan, y oradora en las charlas TEDx ha ido un poco más allá en cuanto a la investigación del gen viajero y asegura que las grandes migraciones que han tenido lugar en la historia han sido, precisamente, entre grupos poblacionales con un gen DRD4-7R más pronunciado.

Así, por ejemplo, antes incluso de la existencia del cristianismo, las poblaciones americanas mostraban una mayor tendencia a viajar, al contrario de las poblaciones chinas y japonesas.

 

UN GEN CON MUCHA MEMORIA

Además, muchos expertos aseguran que el gen “tiene memoria” y que se da mucho más a menudo en las personas que descienden de las corrientes migratorias que llegaron desde África hace 70.000 años. El sociólogo norteamericano Chaunsheng Chen confirma que el 20% de la población es poseedora de este gen y desciende de antepasados que protagonizaron los primeros grandes viajes de la humanidad.

Para Chen se enlaza la actividad de dos genes: el DRD4, asociado a la motivación y al comportamiento y el DRD4-7R, que es el culpable de la curiosidad de la personalidad de los seres humanos. Es el que impulsa a investigar, a descubrir y a arriesgarse. Y, según Chen, procede de tiempos inmemoriales.

 

CUIDADO, EL GEN PUEDE RESULTAR INCONTROLABLE

Para otros expertos como David Dobbs, especialista en estudios sobre el cerebro de los adolescentes y colaborador de National Geographic, el gen viajero no sólo está vinculado con la curiosidad y la inquietud por viajar. Dobbs asegura que las personas que poseen el gen y su variante son más propensas a asumir riesgos y probar cosas nuevas, entre las que se encuentran relaciones, drogas, bebidas alcohólicas y áreas sexuales.

Por este motivo muchos expertos recomiendan autocontrol y precaución ante un gen que tiene muchos aspectos positivos pero que puede llevar a algunas personas a ser completamente incontrolables. Es una afirmación de Garret LoPorto, activista y escritor estadounidense que explica que las personas que poseen este gen son, efectivamente, creativas, investigadoras, pioneras… pero que fácilmente pueden perder la lógica y el raciocinio.

 

¿GEN O PSICOLOGÍA?

Para otros expertos como Michael Brein, uno de los primeros en interesarse por la psicología del viajero, es muy complicado enlazar la personalidad de un ser humano con un gen. Por este motivo él aboga por el espíritu Wanderlust, no por el gen que lleva ese nombre. Este espíritu o esta psicología estaría compuesta por decenas de elementos sociales, culturales, biológicos y psicológicos que habría que tener en cuenta para determinar por qué las personas viajan y han viajado desde los inicios de la historia.

En cualquier caso, parece que el gen se afina y está más presente que nunca en la sociedad. O tal vez sea una cuestión de modas. Nosotros viajamos más que nuestros padres, y ellos lo hicieron más que nuestros abuelos. Nuestros hijos empiezan a viajar más que nosotros. Hoy en día el mundo se ha hecho “pequeño” y es más fácil recorrerlo que nunca. Los precios han cambiado, los destinos son más asequibles y los viajes están a la orden del día.

 

¿TURISMO ESPACIAL?

Es posible que el gen viajero, ese que propició, según muchos, las grandes migraciones, el afán de los exploradores y los movimientos de las civilizaciones y que sólo ha heredado un 20% de la población actual, ya no sea el principal impulsor de la afición del ser humano por viajar. Y por explorar. Después de todo, incluso la NASA se apunta a la moda y, desde este año, ya se puede reservar un billete para visitar la Estación Espacial Internacional. ¿Se abre un nuevo campo para el espíritu Wanderlust? ¿O ya no existen los límites y todos pueden traspasarlos? 

Tal vez, en unos siglos, sea el 50%, o el 75% de la población la poseedora de este gen. O simplemente ya esté implementado en los cromosomas de todo el mundo.

De momento sólo hay una solución al problema de ser uno de los poseedores del gen viajero. Viajar.